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Cómo combatir el síndrome de Wendy en la pareja

síndrome de wendy

A este comportamiento también se le conoce como "Síndrome de Wendy", porque ella cuidaba a Peter Pan y a todos los demás niños perdidos de "Nunca Jamás".

A primera vista tal comportamiento pudiera parecer una actitud correcta y amorosa, sin embargo, cuando lo replicas con tu pareja es todo lo contrario, pues no dejas que se haga cargo de sus responsabilidades, fomentas una actitud infantil, mientras que él o ella cargan con un sentimiento de frustración.

Y con esta actitud ¿tú ganas algo? Claro que sí: te da una sensación de control y de ser indispensable. No obstante, este comportamiento tiene consecuencias graves, tanto para tu pareja como para la relación en sí. Por ejemplo, un deterioro en su vida sexual, ya que no debe ser muy agradable tener intimidad con alguien que se comporta como tu mamá. Ni mucho menos con una persona regañona, controladora, encimosa y sobreprotectora.

Si adoptas este rol, tu pareja te deja de ver como mujer y el sexo se vuelve obligatorio y aburrido o de plano nulo. Y si esto llega a los extremos, el vínculo termina y él sale corriendo porque se siente asfixiado, pues alguien que se siente regañado todo el tiempo, en el fondo esta frustrado porque no lo respetan.

necesidad de control

Ser una buena madre es excelente, los niños necesitan de límites y aprender a respetarlos, pero un adulto (en teoría) ya los conoce y tiene que ser responsable de sus decisiones, elecciones y de cómo lleva su vida.

Si no es así, obviamente hay un problema, pero a regaños no lo va a cambiar, aunque para ser honestas más de una vez y, en distintos niveles, hemos querido educar a nuestra pareja.

No te sientas mal, no tiene que ver (forzosamente) con que creas que es un incompetente o incapaz de hacer tal o cual cosa. Se trata de un tema más emocional de nuestra parte, que viene (generalmente) de una necesidad de control y de querer que las cosas se hagan como nosotras decimos.

Podemos justificar nuestro actuar en que nuestra pareja se comporta como un "niño grandote", pero lo que en realidad sucede es que la gente responde a la forma en como es tratada. Si lo tratas como niño, seguramente cada vez asumirá más ese papel y en el fondo llegarás a la conclusión de que tantos regaños no sirven, porque las cosas siguen siendo iguales, además de que cada vez lo vas a encontrar menos sexy.

Identifica si te comportas como una madre-esposa

más críticas menos afecto

  • Das más quejas, críticas y reclamos que caricias, afecto y sexo.
  • Te enfocas en cambiarle algún hábito.
  • Le eliges la ropa que se va a poner.
  • Le prohibes ver a personas que a ti no te gustan.
  • Le impones hora de llegada.
  • Estás convencida de que eres la única adulta de la casa.
  • Tu llevas su agenda.
  • Te la pasas buscándolo todo el tiempo.

Si te das cuenta que tienes alguno de estos rasgos, puede ser porque te educaron dentro de los estereotipos tradicionales, por lo que es muy probable que tengas algo de mamá de tu pareja.

El primer paso como siempre es la observación, notar las cosas que haces y para qué lo haces. Tal vez sólo actúas así porque crees que es lo mejor y porque así te dijeron que tenía que ser.

Lo bueno de todo esto es que hoy tienes nuevas herramientas para hacer algo distinto. Trabaja contigo, ponle atención a tu tolerancia, tu balance y seguridad. Recuerda que tantas veces caigas, tendrás las mismas oportunidades de levantarte y corregir.

Ya no quiero comportame de esa manera ¿Qué debo hacer?

dividan las tareas de casa

Las siguientes son las sugerencias de Sara Hagmann, escritora estadounidense autora de "Cómo dejar de ser la madre de tu esposo".

1.- NO más regaños, esos déjalos para tus hijos, si los tienen. Cada vez que lo regañas el mensaje que recibe tu pareja es que crees que es un incompetente.

Frases como "No sé qué harías sin mí o "no te preocupes, yo me encargo" deben eliminarse y cambiarse por comentarios como "Amor la próxima vez, podrías por favor...". La idea es poner las cosas en claro y hacer acuerdos que ambos puedan y quieran cumplir. Para tener resultados de adultos hay que portarse como tales.

2.- NO a las frases maternas. Decir "Ay, probrecito de mi bebé" cuando le duele algo es más de una madre que de una esposa. Si no lo tratas como adulto terminará buscando a alguien que sí. Si le vas a apagar la tele y le dices que es hora de ir a dormir, que sea porque tienes planeado algo especial.

3.- NO hagas de más. Si tienen divididas las tareas de casa, no hagas su parte. Terminar agotada, sin ganas de nada y reclamándole día tras día todo lo que no hace o hace mal, no te llevará a ningún lado. Si no logran llegar a acuerdos, tal vez es momento de buscar ayuda profesional.

4.- Tiempo para ti. Cuando te des cuenta que tu atención está muy centrada en tu pareja, date un momento para ti. Muchas veces, resolver su vida es más fácil que hacerte cargo de la tuya, hazte responsable de lo tuyo y suelta lo que no te toca resolver.

5.- Maneja tus emociones como una mujer adulta. Es entendible que te sientas frustrada cuando tu pareja no hace lo que le pediste, pero su descuido, no justifica tu reacción. Si quieres que él deje de comportarse como un niño deja tu primero de reaccionar como una niña y dile lo que sientes.

Autora: Alessia Di Bari. Sexóloga, terapeuta de pareja y especialista en constelaciones familiares. Su cuenta de Twitter es @sexologadibari

Fuente: revista Moi.


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